CHAT TOKIO HOTELERO

Tokio video de la semana

Tokio Foto del día

Tokio Foto del día

miércoles, 7 de abril de 2010

Tokio Hotel lleva el delirio a un Palacio de Deportes de Madrid a medio aforo





7.000 fans en Madrid y 5.000 en Barcelona es el pobre registro del paso del grupo alemán por España, a pesar del delirio de los asistentes y de aquellos que acamparon durante días a la puerta del Palacio para conseguir sitio en primera fila.
Con la expectación de más 7.000 fans con ganas de corear todas sus canciones, Tokio Hotel había ganado el partido de antemano en el Palacio de Deportes de Madrid, donde el grupo alemán desembarcó la pasada noche para presentar en directo su nuevo trabajo discográfico, 'Humanoid'. El grupo actuó el lunes sen Barcelona, llevando sólo a 5.000 personas al Palau Sant Jordi, un lugar con capacidad para 18.000.
La víspera del concierto madrileño había estado salpicada de anécdotas, la mayoría relacionadas con las noches que decenas de jóvenes pasaron al raso para ver de cerca a sus ídolos, peroen el interior del pabellón reinaba una calma chicha a escasos diez minutos de comenzar la actuación de Tokio Hotel.
Y es que poco más de media entrada registró el recinto capitalino, suficiente para que el aire se llenase luego de chillidos con los rasgueos guitarreros de Tom Kaulitz, los golpes de baqueta de Gustav Schäfer, los punteos al bajo de George Listing y, sobre todo, las contorsiones del cantante Bill Kaulitz.
Unas cuantas pancartas decoraban las gradas, algunas con mensajes en español, las más en inglés, todas jurando fidelidad eterna a la formación germana, que sobre el escenario despachó una correcta actuación por espacio de hora y media.
Una introducción de tonos épicos indicó el inicio del espectáculo, cientos de palitos fosforescentes iluminaron la oscuridad reinante y el telón que escondía el escenario descubrió tras de sí una suerte de nave espacial de grandes dimensiones.
La esfera metálica comenzó a abrirse lentamente y de su interior surgió Bill Kaulitz, que arrancó a cantar 'Noise' ataviado con un llamativo traje de gigantescas hombreras, más cercanas a la década de los ochenta que a ese universo futurista dibujado en las piezas de 'Humanoid'.
El Muro de Berlín
Con una amplia trayectoria a pesar de su juventud, Tokio Hotel se conocen las trucos que deben salpicar cualquier concierto, ya sean los paseos del vocalista frente a sus enfervorecidas animadoras o los clásicos enfrentamientos de guitarra y bajo, que provocaron el éxtasis del respetable en distintas ocasiones.
Sobre las tablas, el grupo dio buena cuenta de 'Human' antes de atacar 'Break away', un tema de reminiscencias metaleras y cuya conclusión aprovechó Bill Kaulitz para saludar a sus seguidores: "Es genial estar aquí. ¿Estáis preparados para pasarlo bien?", inquirió el vocalista en una pregunta que no necesitaba respuesta.
Bien definida por los alardes a la batería de Schäfer, 'Pain of love' enlazó con las imágenes del Muro de Berlín que ilustraron 'World behind my wall', seguidas por las llamaradas que emergieron del escenario en 'Hey you'.
"La siguiente canción está dedicada a todos los extraterrestres que han venido aquí esta noche", afirmó el cantante de Tokio Hotel en los instantes que precedieron a los toques electrónicos de 'Alien'.
Vivamente coreado, el himno 'Ready, set, go!' dio paso a los momentos más íntimos de la velada. Sentados en taburetes cual cantautores en un bar, los miembros de la banda interpretaron 'Humanoid' y 'Phantomrider' antes de desaparecer del escenario.
El regreso fue a lo grande, con Bill Kaulitz montado a lomos de una motocicleta que rugía a cada golpe de acelerador y las contundentes notas de 'Dogs unleashed', que preludiaron a 'Love & death', 'Automatic' y 'Screamin'.
Tras 'Darkside of the sun' y una breve ausencia meramente protocolaria, Tokio Hotel retomaron sus posiciones para encarar el fin de fiesta con 'Zoom', 'Forever now' y el que es sin duda su éxito más aplaudido, 'Monsoon'


Tokio Hotel, Bill Kaulitz y Humanoid City, mi salvación

Como finalmente ayer no recibí la llamada del Duque para celebrar juntos un tierno 28 cumpleaños, sentí la necesidad de ahogar mis penas rodeada de juventud y música, y allá me fui, al Palacio de los Deportes, para ver a los Tokio Hotel dentro de su gira Humanoid City.
Mi prima la del pueblo llevaba dos semanas acampada -a turnos con sus amigas- a las puertas del lugar en cuestión, y me coló en el concierto de los alemanes, unos tipos un poco raros que, la verdad, dan un poco de miedito. Parecen llegados de otro planeta, con esa estética tan ¿futurista?, ¿manga?, ¿glam?... No sé, pero si me los encuentro en un callejón, salgo por patas.
Total, que mi prima la del pueblo, que venía de su concierto de Barcelona, me convenció y descubrí a un bastante potable Bill Kaulitz, enfundado en un traje de cuero, marcando hasta los pelillos del sobaco, y una especie de armadura de pinchos metálicos que me pusieron un montón. En medio del espectáculo, muchas luces, fuego y humo consiguieron que el ambiente fuese si cabe más erótico para una Purita en horas bajas a la que no le importaría asaltar en ese momento a una banda de veinteañeros.
Me animé, hasta donde pude, pero finalmente Bill se subió a bordo de la nave espacial, sin dejar rastro, tan sólo a un montón de fans absolutamente desesperadas.


Tokio Hotel, devoción adolescente

Como todo fenómeno que se precie, el de Tokio Hotel es, en cierto modo, inexplicable, situándose 
en ese lado en donde se hace buena la máxima de que el corazón tiene razones que la razón no entiende. Y si no que se lo digan a las miles de fans que acudieron ayer al Palacio de los Deportes de Madrid; algunas de ellas llevaban días haciendo cola con el único objetivo de asegurarse un puesto en primera fila, algo que al final no fue tan complicado como se presumía, puesto que apenas se superó la media entrada, mejorando las cifras de Barcelona (unas 5.000 personas), pero lejos de un lleno que hace un par de años hubiesen logrado con facilidad.

Es lo que tiene el fenómeno fan: que los adolescentes de los que se nutre se hacen mayores antes que la banda en cuestión, dejando un insólito vacío en los puestos de merchandising que no hace tanto echaban humo. En cualquier caso, 
las seguidoras más devotas del grupo alemán gritaron como si les fuese la vida en ello, entre la histeria y la pasión más absoluta, rompiendo el extraño silencio que envolvía la pista minutos antes de que los componentes de Tokio Hotel saliesen al escenario.

Vertiente «Matrix»
Como respuesta, los autores de «Humanoid» explotaron una vertiente de corte futurista, con una imagen heredada directamente de «Matrix» y un Bill Kaulitz asumiendo el protagonismo desde el primer momento. Abrieron con «Noise» y pronto cayeron algunos de sus éxitos más celebrados, de «World behind my wall» (incluyendo una evocación del Muro de Berlín que a la mayoría de los asistentes le parecería cosa de la Prehistoria) a «Ready, set, go!», dejando para el tramo final las celebradísimas «Darkside of the sun» y «Forever now».

Entre el público dominaba un «look» pseudogótico, con algún detalle de punk adulterado y una pizca de desorientación post-grunge: ni más ni menos que un reflejo bastante fidedigno del propio grupo, que bascula entre un pop plastificado y ciertos ramalazos rockeros, todo ello aderezado ahora con toques electrónicos, dando como resultado unos temas tan inofensivos como auténtico es el fervor de sus fieles.

Poco importa esto a sus fans, entregadas a un argumentario que no admite dobleces: lo suyo es fe ciega en la música y la estética de Tokio Hotel, a medio camino entre la saga Crepúsculo y la androginia de Lady Gaga. «Me encanta todo lo que hacen: sus canciones, cómo visten… todo», señalaba poco antes del concierto Arancha, recién llegada de Badajoz. Y Eva, una madrileña de 17 años, lo subrayaba con rotundidad: «Son los mejores, así de claro. Y cada vez más, porque con “Humanoid” se han superado. No hay nadie como ellos».

Casi dos horas después, los comentarios eran similares, aunque quizá también pesase la sensación de que, a pesar de la entusiasta parafernalia de los gemelos Kaulitz y compañía, el furor juvenil se agota más rápido de lo que parece.

Una semana de Pasión
Miles de fans se agolpaban ayer a las puertas del Palacio de Deportes. Para ellas merecía la pena incluso haber pasado toda la Semana Santa haciendo fila, como habían hecho algunas de ellas. Aunque el grupo pinchó el lunes en Barcelona, en Madrid su público respondió mejor.

Tokio Hotel conmocionó el lunes a sus fans con un ‘show’ de estética futurista en el Palau Sant Jordi


  1.  La formación alemana pinchó al convocar a solo 5.000 personas


Galáctico. Bill Kaulitz, cantante de Tokio Hotel, durante la actuación del lunes en el Sant Jordi. Foto: JOAN PUIG
Galáctico. Bill Kaulitz, cantante de Tokio Hotel, durante la actuación del lunes en el Sant Jordi. Foto: JOAN PUIG

Una teoría no escrita señala que la esperanza de vida comercial de los fenómenos pop adolescentes no supera los tres años. Tokio Hotel mantenía hasta ahora el axioma en suspenso: no es una boy band tradicional y su música tiene propiedades distintas a la de Backstreet Boys o Take That. ¿Más duraderas? Bueno, el lunes, el grupo de Magdeburgo (Alemania) pinchó en el Palau Sant Jordi, donde se reunieron apenas 5.000 espectadores (según la generosa estimación de la promotora) acotados por un telón negro que ocultaba media sala. Hace dos años acudieron 12.000. 
Fueron, eso sí, 5.000 espectadores muy entregados, ruidosos y pacientes, algunos de los cuales pasaron algunas noches al raso en la puerta del Sant Jordi. Fans del género femenino en una mayoría abrumadora, que demostraron cómo ha ido mutando el canon del ídolo teenager desde los tiempos de Glenn Medeiros y Rick Astley: su ideal es pálido, andrógino, aniñado y marciano, como Bill Kaulitz, cantante de la formación.
Montaje tecnológico
El nuevo disco, Humanoid, aportó más de la mitad de las canciones y condicionó el concepto escénico: un globo terráqueo del que salieron los cuatro integrantes del grupo, y un montaje audiovisual con imágenes de una urbe futurista. Material que, como es costumbre en sus giras internacionales, interpretaron en inglés, relegando las versiones originales en alemán. 
Tokio Hotel ofrece un calculado combinado de aspereza y melodía; guitarras casi metálicas estribillos sentimentales vagamente angustiados. La banda, que abrió con Noise, se acercó a Depeche Mode en Human connect to human, y a Queen en Hey you. Bill Kaulitz, que ha abandonado su famoso peinado tipo electroshock, lució unos atuendos galácticos luminosos dignos de la serie V, que no le impidieron cantar con corrección. En Dogs unleashed apareció montado en una moto, clásico gag de Judas Priest (aunque el grupo británico la pone en marcha).
El set acústico, con Humanoid y Love and death, fue algo incongruente en un show de concepto tan tecnológico y robótico, aunque dio un respiro a los muchos padres de fans presentes en el recinto. Los éxitos de su obra pasada, como Scream y, sobre todo, Monsoon, acabaron de levantar el Sant Jordi; mejor dicho, un pedazo de él. Catarsis adolescente, sí, pero en formato club.

M2: El fenómeno Tokio Hotel/





Zapatero embusteroZapatero embustero

lunes, 5 de abril de 2010

¡Tokio Hotel ya esta en España! 04.04.10

Dicen que Tokio Hotel ya ha llegado a España esta tarde y que estan en el hotel ARTS de Barcelona y ya han visto al Gordon paseando a los perros. Delante del hotel ya ha gente. Seguiremos informando ;)

MTV Suecia - Adam Lambert habla de Bill y Tokio Hotel


Adam Lambert en entrevista con MTV Suecia. Esto es lo que él dijo de Bill de Tokio Hotel sin que la entrevistadora le preguntase por él/ellos:

"Tokio Hotel son cool y cuando yo vi a Bill, el cantante de Tokio Hotel pensé: "Wow, otra persona que está en este estilo, me encanta." Bill es realmente hermoso. Me gustan sus rasgos andróginos y su estilo. Es atractivo. "Y él countinua hablando de Bill: "Tenemos un estilo similar. Todo lo que él lleva es bonito. ¡Nos gusta Dior! haha." 

La pasión de Tokio Hotel



La adolescencia. Ese tiempo de pulsiones exacerbadas y pasiones irrefrenables. Cuando los quinceañeros abrazan algo lo hacen con una fidelidad que es el sueño de cualquier vendedor de discos. Es el caso de los alemanes Tokio Hotel. Este cuarteto actúa el martes en el Palacio de Deportes, pero hace 10 días que docenas de jovencitas acampan a las puertas del recinto esperando ser las primeras en entrar. Eso no es lo curioso, pasa siempre que se acerca a la ciudad un fenómeno para jovencitas.


Lo raro es que no encajan en el prototipo habitual de grupo de fans. Ni es un cantante melódico latino mueve caderas a lo Bisbal, ni un grupo de chicos de baladas melosas a lo Take That. Ésta es una extraña banda liderada por el ambiguo Bill Kaulitz, un chaval que en septiembre va a cumplir 21 años y cuyo aspecto es una mezcla entre Marylin Manson y Joan Collins. Lo que hacen es pop pico, a veces oscuro, a veces con pretensiones rockeras, siempre con un aire a himno. El secreto de su éxito estuvo en darse cuenta de que si su primer disco, de 2005 y cantado en alemán, había arrasado en los países de habla germana, la cosa podía ir igual de bien en el resto del mundo. Dicho y hecho: en 2007 se publica Scream, un álbum compuesto principalmente por temas de sus dos discos anteriores pero en inglés, y en 2009 se editaba su último disco de estudio hasta la fecha, Humanoid, que es el que traen ahora para disfrute de la chavalada

Gana entradas para Tokio Hotel en Milán!!!



Sólo quedan unos pocos días hasta que Tokio Hotel actúe en el Mediolanum Forum en Milán [12 de abril] y sólo hay una cosa de la que podéis estar absolutamente seguros: este show definitivamente será uno de los grandes destacados de la gira WELCOME TO HUMANOID CITY ya que los chicos lo grabarán para su próximo LIVE DVD en Milán. Vosotros como público apoyaréis a Tokio Hotel como un quinto miembro de la banda y si aún no tienes una entrada aquí está tu oportunidad de ganar 2 de las 22x2 entradas. Todo lo que tienes que hacer es mandar un email a Milano@tokiohotel.de, incluyendo tu nombre, dirección y edad en el email y eso es todo. Todos los ganadores serán informados en viernes, 9 de abril y por favor sólo participa en este concurso si puedes realmente asistir al concierto.

TOKIO HOTEL, ESPAÑA ENCANTADO: "Todo el mundo quiere parecerse a Bill"


MADRID: España a correr más y más "góticos" por las ciudades y en las playas. El conjunto ahora incluso el conservador diario El Mundo notas.





Como el periódico se explica con un ligero horror, el son de color negro-melancólica hasta el actual "más numerosas tribus" de la ciudad los indios. Incluso las hijas del presidente del gobierno Zapatero en España también se incluyen.El Mundo: "Usted está pálida, como películas de vampiros - y su banda favorita es Tokio Hotel, cuatro jóvenes de Alemania Oriental, actualmente de gira por España."El lunes, Bill Kaulitz y el juego co en Barcelona el martes en Madrid. En una entrevista con El Mundo, dijo Bill: "Los aficionados españoles son los más locos."

Tenemos a los ganadores de Tokio Hotel



tokio-hotel
La paciencia ha sido una virtud para todos los que habéis participado en el sorteo para asistir al concierto de Tokio Hotel.
¿Quieres saber quienes han sido los ganadores?
Descúbrelo aquí.
Enhorabuena a las ganadoras. Si no has tenido suerte en esta ocasión, échale un ojo al resto de concursos que tenemos, seguro que alguno te interesa. Mucha suerte a todos

Las fans de Tokio Hotel montan guardia en el Sant Jordi



Click para ver el videoClick para ver el video

EL PERIÓDICO
BARCELONA
Cientos de fans del grupo alemán Tokio Hotel hacen guardia desde hace casi una semana en las puertas del Palau Sant Jordi, donde actuarán esta noche y mañana, dentro de la gira europea. 

El grupo liderado por los hermanos Kaulitz, que ya arrasaron en este recinto hace año y medio, convoca de nuevo a sus adolescentes fans para estrenar su tercer disco
Humanoid, un tratado de rock melódico, estética futurista y modos muy épicos.

Los fans más previsores llegaron hace días a las puertas del recinto, pasando varias noches a la intemperie para poder ver a la banda. Sin embargo, ni las horas ni el cansancio han hecho mella en las seguidoras que ataviadas con pancartas y banderas esperan animadas la apertura de las puertas. 

Algunos padres de adolescentes seguidoras de la banda criticaron la falta de organización a pocas horas del evento. "A las nueve de la mañana había organización, pero ahora que se acerca el concierto me han comentado que no pueden con ellas", declaró una madre a las puertas del Sant Jordi. 

Así, los jóvenes han decidido repartir turnos y gestionar ellos mismos la cola para evitar empujones y altercados. 

El grupo de Bill Kaulitz (cantante), Tom Kaulitz (guitarrista), Georg Listing (bajo) y Gustav Schafer (batería), que actúa mañana en Madrid, ha marcado a toda una generación desde que en 2005 sacó su primer disco, 
Schrei

Larazon.de Tokio Hotel: Somos unos perfeccionistas



Vuelven a desatar el fenómeno «fan» con dos conciertos en Barcelona y Madrid






Sus «fans» ya están acampadas –su público es mayoritariamente femenino– ante la puerta del Palacio de los Deportes de Madrid, donde actúan el próximo miércoles 6 de abril, y un día antes en Barcelona. Las escenas de emoción por el cuarteto alemán volverán a repetirse. Recientemente, cuatro seguidoras parisinas fueron denunciadas por el grupo, después de que éstas les persiguieran durante meses e incluso tuvieran un encontronazo en la calle. Sus nombres son Gustav Shaefer, Bill y Tom Kaullitz y Georg Listing.


-¿Les asusta el comportamiento de sus seguidoras?

-Bill: En realidad, no... tenemos las mejores «fans» del planeta, aunque a veces están un poco descentradas.
Tom: Especialmente cuando aparecen desnudas y esperando a Georg en su habitación de hotel... (risas)
Bill: ¡Ah, sí! Fue bastante interesante, creo que ocurrió en España, en la última gira... (más risas)
-Llevan nueve años haciendo música ¿Cómo ha cambiado su forma de entenderla?

-Tom: Es una buena pregunta. Cuando empezamos sólo queríamos tocar. No importaba lo malos que fuéramos, y éramos muy malos... (risas) porque siempre hemos sido nuestros críticos más exigentes. Somos unos perfeccionistas y por eso tardamos tanto tiempo en sacar nuevo álbum, porque queremos que todo sea perfecto.
-Bill: Creo que hemos entendido que la música puede cambiar la vida de la gente, no sólo la nuestra. Las cartas de los «fans», nuestros contactos con ellos, todo lo que hemos recibido de ellos... parece increíble que la música tenga tanta fuerza y eso nos ha hecho pensar.

-¿Cómo toman las decisiones en la banda? ¿Son democráticos?

-Tom: De ninguna manera... yo soy el presidente (risas).
-Bill: Me gusta pensar que sí, pero, al final, yo soy quien dicta las órdenes...
-Georg: En realidad, yo soy el jefe, todo el mundo lo sabe
-Tom: Como puedes ver, siempre estamos de acuerdo..

-¿Están cansados de contestar a más preguntas sobre su apariencia que sobre sus canciones?

-Bill: No, no me importa. Soy consciente de que nuestra forma de vestir puede provocar muchas preguntas. Es mi decisión vestir así y asumo las consecuencias.
-Tom: En realidad, con el último disco hemos respondido a muchas preguntas sobre música y creo que es una buena señal...

-¿Les presiona el éxito?

-Bill: El éxito, no. Nos presionamos a nosotros mismos todo el tiempo y queremos seguir teniendo el control de nuestras carreras. Así que siempre buscamos la excelencia, y esa es la mayor presión y el motor del grupo.

-¿Qué grupos citarían como referentes?

-Bill: Me encantan Gossip y Kings of Leon.
-Tom: En mi iPod siempre están Aerosmith.
-Georg: es una pasada el último disco de Stereophonics
-Gustav: Clásicos como Metallica o Foo Fighters, y también King's X.

-¿Creen que les reconocerían con otra indumentaria?

-Bill: Nunca. No visto de otra manera en privado, pero tampoco creo que cambiase tanto.
-Tom: Georg lo intentó y nadie le reconoció, pero eso le pasa incluso cuando sale al escenario (todos ríen)